El presidente de La Libertad Avanza en Tucumán impugna la arquitectura política vigente, señalando al esquema electoral y a la estructura de comunas rurales como herramientas de preservación de poder que distorsionan la representación democrática y el gasto público.
En un escenario de creciente polarización y reordenamiento de fuerzas, Lisandro Catalán, referente de La Libertad Avanza y exministro del Interior, lanzó una crítica estructural al modelo político de Tucumán. Su planteo no se limita a una disputa partidaria, sino que ataca los cimientos del sistema: el régimen de acoples y la sobredimensión administrativa. Según Catalán, el esquema actual ha agotado su capacidad de respuesta y funciona hoy como un dispositivo de «supervivencia» para el oficialismo. Al proponer la Boleta Única de Papel y la eliminación de las comunas rurales, el dirigente libertario busca capitalizar el descontento social con el costo de la política, posicionando a su espacio como la alternativa de cambio sistémico frente a décadas de continuidad institucional.
El trasfondo del planteo de Catalán radica en la ineficiencia que, a su juicio, genera el sistema de acoples. Esta herramienta electoral, que permite a las fuerzas mayoritarias multiplicar sus boletas en el cuarto oscuro, es vista por los sectores analíticos como una de las principales barreras para la alternancia real. Catalán vincula esta «distorsión de la voluntad popular» con un costo fiscal alarmante: Tucumán es la segunda provincia con mayor presión tributaria, pero posee una de las legislaturas más costosas del país (4% del presupuesto total). Para el «arquetipo analista», esta ecuación evidencia una transferencia de recursos desde el sector productivo hacia el sostenimiento de una estructura de punteros y burocracia política.
Por otro lado, la propuesta de eliminar las 93 comunas rurales representa un desafío directo al control territorial del oficialismo. Catalán argumenta que estos entes, originalmente diseñados para la descentralización, han mutado en una red de contención política. El impacto estructural de esta reforma sería profundo: obligaría a una reorganización administrativa bajo la órbita de las 19 municipalidades, centralizando el control del gasto y reduciendo la capilaridad del aparato estatal. En este contexto, el «guiño» hacia figuras como Roberto Sánchez o Alejandro Molinuevo sugiere que La Libertad Avanza busca desbordar los límites del «libertarismo puro» para conformar un frente de oposición amplio, aunque con la advertencia de evitar el «reciclaje» de dirigentes que ha frustrado experiencias previas.
La viabilidad de esta transformación dependerá de la capacidad de la oposición para perforar una Legislatura diseñada bajo el mismo sistema que Catalán pretende derogar, marcando el inicio de una batalla por las reglas de juego antes de la competencia por los cargos.
