El Gobierno no logró alcanzar el superávit primario comprometido con el Fondo Monetario Internacional para el cierre del primer semestre. Con un desvío de aproximadamente $573.970 millones, el equipo económico deberá negociar un waiver (perdón) técnico para destrabar el desembolso de US$680 millones, en una revisión que coincide con la visita de Kristalina Georgieva al país.
El desvío técnico y el desafío del waiver
Tras el cierre de los números fiscales de junio, el consenso de los analistas privados confirma que el Gobierno no llegó a la meta estipulada. Según reportes de Max Capital y Grupo SBS, el superávit primario acumulado bajo la metodología del FMI fue de $6,3 billones, quedando por debajo de los $6,861 billones exigidos.
Este desvío obliga al Ministerio de Economía a gestionar una dispensa (waiver) por incumplimiento. Aunque el mercado no anticipa mayores conflictos para que el FMI otorgue este perdón —dado que la relación política se mantiene estable—, el hecho añade presión a la revisión técnica que se llevará a cabo a fines de este mes. El contexto es de alta relevancia diplomática, ya que el 27 de julio se espera la visita de la directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva, a Buenos Aires.
El obstáculo: la caída de ingresos y el costo social
El Gobierno logró reducir la meta fiscal anual para 2026, pasando de un superávit del 2,2% al 1,4% del PBI. Sin embargo, cumplir con este nuevo objetivo es un desafío complejo debido a la dinámica de la economía real:
- Recaudación debilitada: El rezago en el nivel de actividad económica ha impactado negativamente en los ingresos tributarios.
- Ajuste sobre el gasto: Ante la baja persistente de los ingresos, el cumplimiento de la meta exige un ajuste más severo sobre el gasto público, lo que, según consultoras como LCG, pone a prueba la tolerancia social.
Decisiones de último momento para «maquillar» las cuentas
Para mitigar el impacto fiscal y evitar medidas más drásticas, el Ministerio de Economía ha implementado estrategias que buscan ganar tiempo o aliviar la presión sobre el presupuesto:
- Retenciones: Se postergó hasta 2027 la reducción de derechos de exportación sobre la soja, concentrando la baja inicial solo en trigo y cebada.
- Fondos de Asistencia Laboral (FAL): Se aplazó hasta noviembre el desvío de aportes patronales que debían ir al mercado de inversiones.
- Contabilidad: Se utilizaron recursos de contabilidad para reconocer una deuda pendiente con la Ciudad de Buenos Aires, impactando en el registro contable de las cuentas públicas.
A pesar del incumplimiento semestral, la mayoría de los analistas coincide en que el Ejecutivo aún tiene margen para recuperar terreno en el segundo semestre, siempre y cuando la actividad económica muestre una mejora o el Gobierno decida profundizar el recorte del gasto, una variable que mantiene en alerta tanto al mercado como a los sectores sociales.
