Con una capacidad de respuesta que redujo las listas de espera a menos de 30 días, el centro sanitario tucumano marca un cambio de paradigma en la salud pública regional: ahora, el 90% de las patologías complejas que antes terminaban en Buenos Aires se resuelven aquí, evitando el desarraigo de miles de familias.
El Hospital del Niño Jesús dejó de ser una institución de derivación para convertirse en un centro de resolución de alta complejidad. Bajo la gestión del jefe del Servicio de Cirugía, Cristian Villalonga, el hospital no solo sostiene un ritmo operativo de 300 intervenciones mensuales, sino que ha tejido una red de colaboración directa con el Hospital Garrahan que permite discutir casos críticos vía videoconferencia en tiempo real. Esta articulación tecnológica permite que, cuando la situación lo requiere, los profesionales de los centros nacionales viajen a Tucumán para intervenir junto a los cirujanos locales.
La clave de este modelo no es solo la infraestructura, sino la apuesta por el conocimiento técnico. La institución se ha convertido en un nodo de capacitación donde especialistas nacionales e internacionales operan mano a mano con cirujanos de la provincia en jornadas científicas sobre tumores, patologías intestinales y oncología pediátrica. «Antes, la incertidumbre y el traslado eran la norma; hoy, contamos con respaldo científico de primer nivel y la capacidad de operar casos oncológicos o de insuficiencia intestinal sin que el paciente deba abandonar su entorno familiar», explica Villalonga.
El equipo que sostiene esta actividad es multidisciplinario e incluye cirujanos infantiles, especialistas en urología y un cuerpo de enfermería altamente capacitado. Esta estructura permite abordar desde la patología de urgencia más frecuente, como la apendicitis aguda, hasta procedimientos de alta especialidad en vías biliares e hígado. La coordinación entre las guardias y el servicio de planta es, según los referentes del hospital, el engranaje que mantiene la operatividad 24/7 de la institución.
El impacto social de esta gestión se traduce en una mejora tangible en los tiempos de respuesta. Actualmente, el hospital ha logrado reducir las listas de espera para intervenciones programadas a menos de un mes. Según explica el jefe del servicio, el proceso desde la consulta inicial hasta la fecha de la cirugía se ha vuelto un circuito ágil: el diagnóstico se realiza con celeridad y la programación quirúrgica sigue el mismo ritmo, un logro significativo frente a las demoras históricas que solían afectar al sector público.
