Tras dos días de sentadas pacíficas en las puertas de la institución, el Centro de Estudiantes firmó un acta con el Ministerio de Educación. Les prometieron bancos nuevos y personal en un plazo de siete días. Aseguran que no bajarán los brazos y mantienen una marcha para este viernes.
El histórico edificio de la Escuela Normal Superior en Lenguas Vivas “Juan Bautista Alberdi” recuperó la calma, pero bajo la estricta condición de un ultimátum. Luego de dos jornadas de protestas que incluyeron sentadas pacíficas en las veredas y el apoyo de los vecinos, la comunidad educativa logró sentar a la ministra de Educación, Susana Montaldo, para firmar un acta de compromiso. Los adolescentes resolvieron abrir un compás de espera de una semana para que la provincia responda al reclamo por el alarmante deterioro del mobiliario, la falta de bancos en las aulas y las vacantes docentes sin cubrir. Sin embargo, los chicos advirtieron que la tregua tiene fecha de vencimiento: si el próximo martes las soluciones prometidas no llegan a las aulas, las veredas de la escuela volverán a convertirse en el escenario de las protestas.
El conflicto caló hondo en las familias tucumanas porque puso en evidencia las carencias diarias con las que conviven los alumnos. La movilización, impulsada y organizada de manera autónoma por la Comisión Directiva del Centro de Estudiantes (CEN), visibilizó que muchos adolescentes asisten a clases en condiciones edilicias precarias y tolerando horas libres debido a cargos docentes de profesores jubilados que el Estado nunca reemplazó. El acta firmada representa un triunfo para la organización estudiantil, ya que obliga al Ministerio a dotar a la institución de los bancos necesarios en un plazo de siete días y a resolver la falta de un gabinete psicopedagógico propio, un pedido clave que busca garantizar la presencia permanente de un psicólogo y un pedagogo en el establecimiento para acompañar a los chicos en sus problemáticas cotidianas.
Más allá de las paredes y los bancos rotos, el reclamo estudiantil cobró una fuerte identidad comunitaria en defensa del propio proyecto educativo de la Normal. Los alumnos exigieron por escrito tener voz y voto en la discusión sobre la reforma curricular que planea la provincia. El temor de los jóvenes es que la reconversión avance sobre las horas institucionales y termine desdibujando la histórica orientación en Lenguas Vivas que define el prestigio de la escuela desde hace décadas. «Que hayamos llegado a un acuerdo en esta acta no significa que vamos a bajar los brazos en la defensa de nuestra escuela», expresó uno de los referentes estudiantiles en un emotivo discurso ante sus compañeros tras la asamblea que aprobó suspender temporalmente la sentada.
La firma del documento demostró la madurez de los estudiantes para gestionar un conflicto que amenazaba con paralizar el ciclo lectivo de mayo de 2026. La pelota quedó ahora del lado de las autoridades provinciales. Mientras esperan que los camiones con bancos nuevos lleguen a la puerta del colegio, la comunidad de la Normal ya convocó a una marcha para este viernes en la que invitan a sumarse a padres, docentes y egresados. El mensaje de los chicos es transparente: el patrimonio y el futuro de su escuela no se negocian.
Los reclamos de los chicos en primera persona
Bancos para las aulas: Exigen que el Ministerio entregue el mobiliario faltante en un plazo máximo de una semana.
Cuidado de la salud mental: Piden el nombramiento urgente de un psicólogo y un pedagogo con sede física en el colegio.
Defensa de la identidad: Demandan participar de la reforma curricular para proteger la tradición de las Lenguas Vivas.
Aulas sin profesores: Solicitan cubrir de manera inmediata las horas vacantes que dejaron los docentes jubilados.
