Tras su paso por España y el sur del país, el mandatario de PBA llega a la provincia de Córdoba para medir su resistencia en el bastión libertario.
Axel Kicillof ha decidido llevar su proyecto presidencial directamente al epicentro del antikirchnerismo. El próximo jueves, el gobernador de la provincia de Buenos Aires participará del congreso de la Federación de Asociaciones de Trabajadores de la Sanidad (FATSA) en La Falda, Córdoba, marcando el inicio de una gira que busca «nacionalizar» su figura más allá del conurbano bonaerense. Escoltado por su gabinete y con el respaldo estratégico del sindicalismo, Kicillof se propone un desafío de alta complejidad: transformar la desconfianza del votante cordobés en una adhesión basada en la defensa del federalismo y la resistencia a los recortes del Gobierno nacional. En un distrito donde Javier Milei arrasó con el 74% de los votos en el balotaje de 2023, el bonaerense apuesta a capitalizar el diálogo con el gobernador Martín Llaryora y a presentarse como una opción de progreso frente al avance libertario.
El trasfondo de esta visita es puramente electoral y de posicionamiento a largo plazo. Según Carlos Bianco, ministro de Gobierno y mano derecha de Kicillof, existe una demanda en Córdoba por una alternativa «que no sea de derecha», lo que abre una ventana de oportunidad para un peronismo que logre renovar su discurso. El plan de «calle 6» es ambicioso: realizar una veintena de actividades que permitan al gobernador mostrarse como un gestor de carácter federal, diferenciándose de los estigmas que lo ligan al kirchnerismo más duro, a pesar de su histórica cercanía con Cristina Kirchner. La estrategia incluye una avanzada mediática que busca seducir al votante mediterráneo, subrayando los puntos de contacto entre la Provincia de Buenos Aires y Córdoba en la lucha por los recursos coparticipables.
Sin embargo, los números exponen la magnitud del reto. En las recientes elecciones legislativas de 2025, La Libertad Avanza consolidó su hegemonía con el 42% de los votos, mientras que el «cordobesismo» de Juan Schiaretti retuvo un sólido 28%, dejando al peronismo nacional en una posición marginal. Para Kicillof, Córdoba es un territorio casi impenetrable donde las marcas del Frente de Todos y Unión por la Patria han perforado pisos históricos. Por ello, esta excursión se suma a una serie de movimientos «presidenciales» que incluyeron fotos con los gobernadores Ricardo Quintela y Gustavo Melella, y una reciente gira internacional por España donde se codeó con figuras como Lula Da Silva y Gustavo Petro, consolidando su perfil como el referente opositor más visible para el 2027.
La parada en La Falda no es un evento gremial más, sino el termómetro con el que Kicillof medirá su capacidad de exportar el modelo bonaerense a un país que, por ahora, le da la espalda en las urnas del centro nacional.
