El gobernador bonaerense declinó participar de los actos protocolares por el Día de la Independencia en Tucumán. En su respuesta al mandatario anfitrión, Kicillof reafirmó su postura de priorizar los temas de gestión y los reclamos por fondos nacionales sobre la presencia en eventos de alto perfil junto al Presidente.
La tensión política nacional tuvo un nuevo episodio en la antesala de los festejos patrios. El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, rechazó formalmente la invitación cursada por su par tucumano, Osvaldo Jaldo, para formar parte de la vigilia y los actos oficiales del 9 de Julio en la Casa Histórica. «Si vamos a compartir algo con Javier Milei, que sea una reunión de trabajo», sintetizaron desde el entorno del mandatario bonaerense.
Desde La Plata aclararon que la respuesta fue enviada agradeciendo la invitación, pero con un mensaje contundente: la gestión provincial prioriza la resolución de conflictos financieros pendientes —que ascienden a unos $17,8 billones según cifras de la provincia— antes que la asistencia a actos ceremoniales compartidos con el Ejecutivo nacional. Kicillof mantiene actualmente ocho denuncias ante la Corte Suprema por la deuda que la Casa Rosada desconoce.
Un escenario tucumano cargado de tensiones
El acto tucumano se ha transformado en un termómetro del clima político nacional. Mientras se espera la presencia de al menos 11 gobernadores, la organización también deberá lidiar con la logística diferenciada de la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien mantiene un abierto enfrentamiento con el Jefe de Estado. Según confirmó Regino Amado, ministro de Gobierno y Justicia de Tucumán, la titular del Senado viajará en un vuelo independiente y mantendrá una agenda y comitiva propias, al margen de la organización presidencial.
Para Kicillof, el gesto tiene una doble lectura. Por un lado, busca fortalecer los puentes con diversos sectores del peronismo federal con la mira puesta en el armado electoral para 2027. Por otro, marca un límite claro ante el gobierno de Javier Milei, cuya administración no ha respondido, hasta el momento, a los pedidos de reunión técnica que desde la provincia de Buenos Aires se reclaman desde hace meses.
En tanto, Jaldo continúa con su particular equilibrio: mientras sostiene el apoyo a las iniciativas legislativas del oficialismo nacional, no evita chicanear a los libertarios respecto a sus contradicciones electorales, especialmente ante la reciente propuesta oficialista de implementar un esquema de colectoras, sistema que el espacio de Milei había criticado duramente en el pasado tucumano.
