Un relevamiento que integra a más de 40 consultoras y bancos internacionales anticipa un cierre de año con menor presión sobre el tipo de cambio mayorista. Sin embargo, los especialistas ajustaron al alza las estimaciones de precios, situando la inflación anual en torno al 29%.
El último informe de «Focus Economics» revela que el mercado financiero ha recalibrado sus expectativas para el tramo final de 2026. Según el consenso de los analistas, se espera un escenario de relativa calma cambiaria con un dólar mayorista que promediaría los $1.699,2 en diciembre, lo que representa una corrección a la baja frente a las estimaciones del mes anterior.
La denominada «pax cambiaria» se sustenta en cinco ejes estratégicos detectados por el mercado: el ingreso de divisas por la liquidación de la cosecha gruesa, el crecimiento sostenido de las exportaciones energéticas, el financiamiento externo del sector corporativo, una baja demanda de dólares por parte de ahorristas minoristas y el fortalecimiento de la confianza tras las reformas económicas implementadas.
A pesar de esta estabilidad en la moneda, la preocupación se traslada al índice de precios. El relevamiento muestra que la inflación proyectada subió dos puntos porcentuales, alcanzando el 29% anual. Este fenómeno se explica por el arrastre de los precios regulados y el costo de los combustibles, factores que impiden una desaceleración más profunda a pesar de que el dólar funcione como un ancla nominal.
La disparidad en las proyecciones es notable: mientras algunos bancos internacionales ven el tipo de cambio cerrando incluso por debajo de los valores actuales, otros advierten que la apreciación del peso en términos reales podría generar tensiones en la competitividad. No obstante, la tendencia general apunta a una devaluación anual cercana al 16,8%, cifra que se sitúa significativamente por debajo del ritmo inflacionario.
El escenario para el cierre de 2026 plantea un equilibrio delicado. Si bien el frente externo parece estar bajo control gracias al flujo de divisas del agro y la energía, el desafío principal para la gestión económica seguirá siendo la convergencia de los precios hacia niveles más bajos para evitar el deterioro del consumo interno.
