El emblemático programa, pilar de la salud pública argentina desde 2002, enfrenta una crisis crítica. Con un ajuste presupuestario del 72% en términos reales respecto a 2023, la entrega de tratamientos se desplomó un 52% en tres años. La reconfiguración del vademécum y la reducción en la distribución de botiquines ponen en riesgo la cobertura de salud de los sectores más vulnerables.
Un recorte sin precedentes en la salud pública
El Plan Remediar, creado en 2002 para garantizar el acceso gratuito a fármacos esenciales en centros de salud, atraviesa su momento más delicado. Según datos de la Subsecretaría de Presupuesto de la Nación, en 2026 el Gobierno destinó $ 36.054 millones al programa, lo que implica una caída real del 72% en comparación con lo ejecutado en 2023.
El impacto no se hizo esperar: de acuerdo con un informe del Centro de Implementación e Innovación en Políticas de Salud (CIIPS) del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS), los tratamientos dispensados pasaron de 37,1 millones en 2022 a 14,1 millones en 2025, una reducción del 52%.
«Las jurisdicciones más afectadas —Chaco, Salta, Mendoza, Santiago del Estero, Misiones— son también las que concentran mayor proporción de población con cobertura pública exclusiva y menor capacidad fiscal para compensar el faltante», advierte el informe del CIIPS.
Del Vademécum amplio a la restricción absoluta
Uno de los puntos más alarmantes del informe es la drástica reducción del vademécum del programa. Históricamente, el Remediar incluía 75 principios activos en 99 presentaciones farmacéuticas. La nueva hoja de ruta oficial marca una reducción progresiva:
- Hasta abril: Reducción a 30 medicamentos.
- Desde septiembre: El vademécum quedaría limitado únicamente a 3 medicamentos cardiovasculares: Losartán con amlodipina, Furosemida y Rosuvastatina.
La investigadora del CIIPS, Camila Volij, advierte sobre la magnitud de este recorte: «Entre los afectados se encuentran la población pediátrica (dejan de llegar antibióticos, analgésicos y antifebriles), las embarazadas, los adultos con enfermedades crónicas (diabetes e hipotiroidismo), pacientes con EPOC y cualquier persona con una infección aguda».
Desigualdad en la respuesta provincial
El impacto de esta política nacional es heterogéneo y depende directamente de la salud fiscal de cada provincia. Mientras que distritos como Río Negro reportaron una caída en la dispensa del 2,3%, en provincias como Chaco la reducción alcanzó el 72,4%.
- Capacidad de absorción: Provincias como Buenos Aires, Córdoba o Santa Fe han logrado asignar presupuesto propio para suplir el faltante.
- Vulnerabilidad: Formosa, Chaco, Santiago del Estero y Corrientes, que dependen en mayor medida de la cobertura pública, tienen menos herramientas para reemplazar la provisión que Nación dejó de enviar.
Argumentos en disputa
El Gobierno, a través del director nacional de Medicamentos y Tecnologías Sanitarias, Luis Gorostordoy, ha defendido los cambios bajo la premisa de «redefinir la entrega de medicamentos en el primer nivel de atención y garantizar una mayor eficiencia». Por su parte, los expertos y funcionarios provinciales denuncian un claro proceso de «desabastecimiento».
La caída en la distribución es contundente: el número de botiquines entregados por cada 100 habitantes pasó de un rango de 3 a 5 unidades, a apenas 1 unidad. De los 8.100 centros de salud que históricamente recibían suministros, la proyección indica que solo 800 continuarán recibiéndolos hacia finales de año.
